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jueves, 17 de febrero de 2011

Murió el "Chino" Domínguez, el mejor fotógrafo del periodismo peruano

Carlos “Chino” Domínguez, falleció el 17 de febrero del 2011 en el Hospital Guillermo Almenara, luego de un cáncer de pulmón y complicaciones renales que lo aquejaban hace un buen tiempo, pero que en los últimos 15 días había agravado su estado de salud.

El Chino Domínguez pasó a mejor vida y ya no sufre más. Ahora, somos nosotros lo que sufrimos por ya no tenerlo ni disfrutar de las maravillas de su lente.

Pero, él, que es reconocido como el mejor fotoperiodista ha dejado un gran legado a las generaciones futuras, ya que su archivo fotográfico de más de un millón de negativos, cuenta la historia política, social y cultural del Perú, porque es el "Chino" Domínguez el que captó a través de su lente todos los acontecimientos del siglo XX. Este archivo lo tiene la Universidad Alas Peruanas, el cual se conservará como legado de la historia.

Entre sus principales publicaciones se encuentran: Los Peruanos. Lima: Hechos y fotos, 1988 (Primera ed. 1999). 100 años, Jorge Basadre. Lima: Universidad Alas Peruanas, 2003. Negro luminoso. Lima: Centro de Desarrollo Etnico, 2005. El Círculo Invisible. Lima: Universidad Alas Peruanas 2006, según Wikipedia.

Así mismo, recibió las Palmas Artísticas del Perú en el grado de Gran Maestro por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Fuente: Generaccion

martes, 14 de septiembre de 2010

El lugar de la Memoria

Fotografia: El joven Mario Vargas Llosa


Excmo.
Señor Dr. Alan García Pérez
Presidente del Perú
Lima
Señor Presidente:

Por la presente le hago llegar mi renuncia irrevocable a la Comisión Encargada del Lugar de la Memoria cuya Presidencia tuvo usted a bien confiarme y que acepté convencido de que su gobierno estaba decidido a continuar el perfeccionamiento de la democracia peruana tan dañada por los crímenes y robos de la dictadura de Fujimori y Montesinos.

La razón de mi renuncia es el reciente Decreto Legislativo 1097 que, a todas luces, constituye una amnistía apenas disfrazada para beneficiar a buen número de personas vinculadas a la dictadura y condenadas o procesadas por crímenes contra los derechos humanos -asesinatos, torturas y desapariciones-, entre ellos al propio exdictador y su brazo derecho. La medida ha indignado a todos los sectores democráticos del país y a la opinión pública internacional, como lo muestran los pronunciamientos del Relator de la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Conferencia Episcopal, la Defensoría del Pueblo y representantes de numerosas organizaciones sociales y políticas, entre ellos algunos congresistas apristas. Coincido plenamente con estas protestas.

Hay, a mi juicio, una incompatibilidad esencial entre, por una parte, auspiciar la erección de un monumento en homenaje a las víctimas de la violencia que desencadenó el terrorismo de Sendero Luminoso a partir de 1980 y, de otra, abrir mediante una triquiñuela jurídica la puerta falsa de las cárceles a quienes, en el marco de esa funesta rebelión de fanáticos, cometieron también delitos horrendos y contribuyeron a sembrar de odio, sangre y sufrimiento a la sociedad peruana.

Ignoro qué presiones de los sectores militares que medraron con la dictadura y no se resignan a la democracia, o qué consideraciones de menuda política electoral lo han llevado a usted a amparar una iniciativa que sólo va a traer desprestigio a su gobierno y dar razón a quienes lo acusan de haber pactado en secreto una colaboración estrecha con los mismos fujimoristas que lo exiliaron y persiguieron durante ocho años. En todo caso, lo ocurrido es una verdadera desgracia que va a resucitar la división y el encono político en el país, precisamente en un periodo excepcionalmente benéfico para el desarrollo y durante un proceso electoral que debería servir más bien para reforzar nuestra legalidad y nuestras costumbres democráticas.

Pese a haber sido reñidos adversarios políticos en el pasado, en las últimas elecciones voté por usted y exhorté a los peruanos a hacer lo mismo para evitar al Perú una deriva extremista que nos hubiera empobrecido y desquiciado. Y he celebrado públicamente, en el Perú y en el extranjero, su saludable rectificación ideológica, en política económica sobre todo, que tan buenas consecuencias ha tenido para el progreso y la imagen del Perú en estos últimos años. Ojalá tenga usted el mismo valor para rectificar una vez más, abolir este innoble decreto y buscar aliados entre los peruanos dignos y democráticos que lo llevaron al poder con sus votos en vez de buscarlos entre los herederos de un régimen autoritario que sumió al Perú en el oprobio de la corrupción y el crimen y siguen conspirando para resucitar semejante abyección.

Lo saluda atentamente,

Mario Vargas Llosa