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sábado, 4 de septiembre de 2010

Escribir es buscar en la oscuridad la música del lenguaje

Fotografia: Eduardo Grossman

Ricardo Piglia nos deleita con esta excelente entrevista acercandonos a su manera de escribir de configurar su narrativa , y llega a las librerías con su último libro Blanco nocturno (Anagrama).


Entrevista a Ricardo Piglia : Escribir es buscar en la oscuridad la música del lenguaje. El cultural.es
Ricardo Piglia lleva ya varios años instalado en uno de los peldaños más altos de la literatura argentina (“la más dinámica y compleja del ámbito hispánico”, según el crítico Ignacio Echevarría). Polémicas por premios amañados aparte (fue condenado judicialmente por arreglar su victoria en el Planeta de Argentina), pocos dudan de su magníficas facultades como narrador, demostrada en novelas como La ciudad ausente (1992) o Plata quemada (1997). Ahora llega a las librerías Blanco nocturno (Anagrama), libro decantado por los años (más de 20), cuya escritura Piglia ha abandonado y retomado en diversas ocasiones. El resultado es una novela negra con el sello inconfundible del autor argentino: una narración embalada, que salta de un personaje a otro y se sostiene sobre un lenguaje directo y preciso, propio de una crónica periodística. Desde su casa en Buenos Aires precisa por teléfono que la intriga policial, ambientada en un pueblo hermético de la pampa, no es más que una excusa para narrar un viejo conflicto: el que mantiene el hombre que sueña con la realidad que le circunda.

.....Fragmento de la entrevista

P.- Dice que lo esencial en un escritor no es el estilo sino el tono. ¿Cuál es la diferencia?
R.- El tono en la relación que mantiene el narrador la historia que cuenta. Puede contar en primera o tercera persona pero puede tener una relación de indignidad, de perplejidad, de armonía... El tono lo marca ese vínculo, y también la velocidad de la narración. Mientras que el estilo es el modo en que uno cuida las palabras. Lo óptimo es que el estilo se ponga al servicio del tono. Por ejemplo, el narrador que cuenta las historias de Faulkner de repente parece que está como borracho, y el relato aparece confuso, con saltos bruscos en el tiempo, el narrador se distancia de los hechos narrados y el estilo se adapta.

P.- ¿Y cómo describiría el tono Piglia?
R.- Esta novela arranca con un tono irónico y luego se torna más trágico. No soy yo el más indicado para describir mi tono. Diría que intento crear una prosa con un ritmo rápido y que la narración se mueva entre los personajes. Me gusta darle la voz a ellos. A veces el personaje se vuelve narrador. Pero uno siempre se queda lejos de lo que busca. Los escritores nos movemos a ciegas tratando de encontrar la música del lenguaje.

Para continuar leyendo la entrevista dar click en el siguiente link:

http://www.elcultural.es/noticias/LETRAS/823/Ricardo_Piglia


Deleitandose con Ricardo Piglia

Fotografía: Allposter

La ciudad ausente (fragmento) de Ricardo Piglia

" Añoramos un lenguaje más primitivo que el nuestro. Los antepasados hablan de una época donde las palabras se extendían con la serenidad de la llanura. Era posible seguir el rumbo y vagar durante horas sin perder el sentido porque el lenguaje no se bifurcaba y se expandía y se ramificaba hasta convertirse en este río donde están todos los cauces y donde nadie puede vivir porque nadie tiene patria. El insomnio es la gran enfermedad de la nación. El rumor de las voces es continuo y sus cambios suenan noche y día. Parece una turbina que marcha con el alma de los muertos dice el viejo Berenson. No hay lamentos, sólo mutaciones interminables y significaciones perdidas. Virajes microscópicos en el corazón de las palabras. La memoria está vacía porque uno olvida siempre la lengua en la que ha fijado los recuerdos.


(...)


Nolan fue desterrado y llegó a la isla después de navegar cerca de seis días a la deriva y vivió absolutamente solo casi cinco años, hasta que se suicidó. Su odisea es una de las grandes leyendas en la historia de la isla. Sólo un hijo de puta empecinado irlandés pudo sobrevivir todo ese tiempo aislado como una rata en esta inmensidad y cantando contra las olas, Three quarks for Muster mark, a los gritos, en la playa, buscando siempre la huella de una pata humana en la arena, dijo el viejo Berenson. Sólo alguien como Jim pudo fabricarse una mujer con la que hablar en esos años interminables de soledad. El mito dice que con los restos del naufragio construyó un grabador de doble entrada, con el que era posible improvisar conversaciones usando el sistema de los juegos lingüisticos de Wittgenstein. Sus propias palabras eran almacenadas por las cintas y reelaboradas como respuestas a preguntas puntuales. Lo programó para hablar con una mujer y le habló en todas las lenguas que sabía y al final era posible pensar que la mujer había llegado a amar a Nolan. Por su parte él la quiso desde el primer día porque pensaba que ella era la mujer de su amigo Italo Svevo, Livia Anna, la más bella de las madonas de Trieste, con ese hermosísimo pelo colorado que hacía pensar en todos los ríos del mundo. "