.....Cuando lo mejor es perderse en unas cuantas peliculas , en unos miles de libros, en cientos de canciones y en tantos corazones que nos hacen sentir vivos.....
sábado, 21 de mayo de 2011
Prensa y Periodismo
sábado, 4 de septiembre de 2010
Escribir es buscar en la oscuridad la música del lenguaje
.....Fragmento de la entrevista
P.- Dice que lo esencial en un escritor no es el estilo sino el tono. ¿Cuál es la diferencia?
R.- El tono en la relación que mantiene el narrador la historia que cuenta. Puede contar en primera o tercera persona pero puede tener una relación de indignidad, de perplejidad, de armonía... El tono lo marca ese vínculo, y también la velocidad de la narración. Mientras que el estilo es el modo en que uno cuida las palabras. Lo óptimo es que el estilo se ponga al servicio del tono. Por ejemplo, el narrador que cuenta las historias de Faulkner de repente parece que está como borracho, y el relato aparece confuso, con saltos bruscos en el tiempo, el narrador se distancia de los hechos narrados y el estilo se adapta.
P.- ¿Y cómo describiría el tono Piglia?
R.- Esta novela arranca con un tono irónico y luego se torna más trágico. No soy yo el más indicado para describir mi tono. Diría que intento crear una prosa con un ritmo rápido y que la narración se mueva entre los personajes. Me gusta darle la voz a ellos. A veces el personaje se vuelve narrador. Pero uno siempre se queda lejos de lo que busca. Los escritores nos movemos a ciegas tratando de encontrar la música del lenguaje.
Para continuar leyendo la entrevista dar click en el siguiente link:
http://www.elcultural.es/noticias/LETRAS/823/Ricardo_Piglia
martes, 22 de diciembre de 2009
Sobre política y lenguaje, vicios de la escritura-II Parte
Fotografía de Chema MadozSobre política y lenguaje, vicios de la escritura-I Parte
Metáforas moribundas
Una metáfora que se acaba de inventar ayuda al pensamiento evocando una imagen visual, mientras que una metáfora técnicamente "muerta" (por ejemplo, "una férrea determinación") se ha convertido en un giro ordinario y por lo general se puede usar sin pérdida de vivacidad. Pero entre estas dos clases hay un enorme basurero de metáforas gastadas que han perdido todo poder evocador y que se usan tan sólo porque evitan a las personas el problema de inventar sus propias frases. Veamos algunos ejemplos: "doblar las campanas por", "blandir el garrote", "mantener a raya", "pisotear los derechos ajenos", "marchar hombro a hombro", "hacerle la jugada a", "no casar pelea", "echar grano al molino", "pescar en río revuelto", "al orden del día", "el talón de Aquiles", "canto del cisne", "estercolero". Muchas de ellas se usan sin saber su significado (¿qué es una "fisura", por ejemplo?) y muchas veces se mezclan metáforas incompatibles, un signo seguro de que el escritor no está interesado en lo que dice. Algunas metáforas que hoy son comunes se han alejado de su significado original sin que quienes las usan sean conscientes de ese hecho. Por ejemplo, "mantener a raya" a veces se confunde con "trazar la raya". Otro ejemplo es el del martillo y el yunque, que hoy siempre se usa con la implicación de que el yunque recibe la peor parte. En la vida real es siempre el yunque el que rompe el martillo, nunca al contrario: un escritor que se detuviese a pensar en lo que está diciendo evitaría pervertir la expresión original.
Operadores o extensiones verbales falsas
Estas evitan el problema de elegir los verbos y sustantivos apropiados, y al mismo tiempo atiborran cada oración con sílabas adicionales que le dan una apariencia de simetría. Algunas expresiones características son "volver no operativo", "militar contra", "hacer contacto con", "estar sujeto a", "dar lugar a", "dar pie a", "tener el efecto de", "cumplir un papel (rol) principal en", "hacerse sentir", "surtir efecto", "exhibir la tendencia a", "servir el propósito de", etc. El principio básico es eliminar los verbos simples. En vez de una sola palabra, como romper, detener, despojar, remendar, matar, un verbo se convierte en una frase, formada por un sustantivo o un adjetivo unido a un verbo de propósito general, como resultar, servir, formar, desempeñar, volver. Además, dondequiera que es posible, se prefiere usar la voz pasiva a la voz activa, y construcciones sustantivadas en vez de gerundios ("mediante el examen" en vez de "examinando”). La gama de verbos se restringe aún más usando formas verbales que terminan en "izar" o empiezan con "des", y se da a las afirmaciones triviales una apariencia de profundidad empleando expresiones que empiezan por "no" en vez de usar el prefijo "in", como "no fundado" en vez de "infundado". Las conjunciones y preposiciones simples se sustituyen por expresiones tales como "con respecto a", "teniendo en consideración que", "el hecho de que", "a fuerza de", "en vista de", "en interés de", "de acuerdo con la hipótesis según la cual"; y se evita terminar las oraciones con un anticlímax mediante lugares comunes tan resonantes como "tan deseado", "no se puede dejar de tener en cuenta", "un desarrollo que se espera en el futuro cercano", "merecedor de seria consideración", "llevado a una conclusión satisfactoria", etcétera.
Sobre política y lenguaje, vicios de la escritura. George Orwell

