sábado, 5 de diciembre de 2009

James Graham Ballard


Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para soltar las riendas de la verdad dentro de nosotros, para demorar la noche, para trascender la muerte, para congraciarnos con los pájaros, para ganarnos la confianza de los locos.

Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de los choques de autos, en la paz de los bosques sumergidos, en la excitación de las playas de vacaciones cuando están desiertas, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de muchos pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.

Creo en el vuelo, en la belleza de las alas y en la belleza de todo lo que ha volado siempre, en la piedra arrojada por un chico con la misma sabiduría de los estadistas y de las parteras.

Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente.

Creo en los próximos cinco minutos.

Creo en la historia de mis pies.

Creo en los dolores de cabeza, en el aburrimiento de los atardeceres, en el miedo de los calendarios, en la traición de los relojes.

Creo en la muerte del mañana, en la fatiga del tiempo, en nuestra búsqueda de un tiempo nuevo dentro de la sonrisa de las azafatas en los ómnibus de larga distancia y dentro de los ojos cansados de los hombres que controlan el tránsito en los aeropuertos fuera de temporada.

Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en el absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en el propósito asesino de la lógica.

Creo en las adolescentes , en como se corrompen a sí mismas por la posición que adoptan sus largas piernas, en la pureza de sus cuerpos desarreglados, en los vellos púbicos que dejan en los baños de los telos mas infames.

Creo en la delicadeza de los bisturíes quirúrgicos ,en la ilimitada geometría de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la charlatanería de los planetas, en la repetitividad de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y en el aburrimiento del átomo.

Creo en la muerte de las emociones y en el triunfo de la imaginación.

Creo en todas las excusas.

Creo en todas las razones.

Creo en todas las alucinaciones.

Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías, evasiones.

Creo en el misterio y en la melancolía de una mano, en la gentileza de los árboles, en la sabiduría de la luz.

Hablando de Joaquín


El 17 de noviembre del 2009 se publicó en formato LP de vinilo la discografía completa de Joaquín Sabina. Este extraordinario lanzamiento significa la reedición en vinilo, 15 años después, de sus nueve primeros discos y la publicación por primera vez en este formato de sus cinco últimos álbumes, desde Yo, mi, me, contigo de 1996 hasta Alivio de luto de 2005.


Los LP que aparecen en la caja de vinilos son: Malas compañías (publicado originalmente en 1980), Ruleta rusa (1983), Juez y parte (1985), Joaquín Sabina y Viceversa en directo (1986. Doble LP), Hotel dulce hotel (1987), El hombre del traje gris (1988), Mentiras piadosas (1990), Física y química (1992), Esta boca es mía (1994), Yo, mi, me, contigo (1996), 19 días y 500 noches (1999. Doble LP), Nos sobran los motivos (2000. Doble LP en directo), Dímelo en la calle (2002. Doble LP) y Alivio de luto (2005).


Esperemos pronto que esta fantástica obra y colección del autor llegue a Lima para disfrutarla, y como dice Joaquín: Más de cien palabras, más de cien motivos para sentirnos vivos.

sábado, 31 de octubre de 2009

Recorriendo a Juan Jose Millas


Tú no eres nadie.

Pareces

una conciencia:

la suma de representaciones pasadas o actuales

que quizá te permitan obtener con esfuerzo

alguna imagen de ti misma. Ignoro con qué objeto.

Pero no, no eres nadie, ni siquiera

un desastre glorioso, una desolación,

o una inocente víctima.

Entiéndelo, mi amor, y olvida.

Olvida para siempre los disfraces,

el de conciencia o el de viuda.

Yo te escribo

porque tampoco tengo muchos rasgos

y aunque me gustaría ser Claudia,

sé que soy como tú.

Recorro los pasillos

de las casas igual que tú.

Vigilo los teléfonos con la misma intensidad sospechosa con la que tú los miras.

Tampoco quiero a nadie, aunque estos días de finales de octubre

puedo fingir cierta pasión y disfrazarme,

como tú,

de amante y hablar,

igual que tú,

de mi conciencia.

Pero en realidad soy como tú; es decir

nadie, nadie, nadie. Quien diga lo contrario,

no me quiere.

Autor: Juan José Millas

martes, 27 de octubre de 2009

EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA


Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel,
si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,
si los rollitos no te generan trauma,
si nunca has sufrido de anorexia,
si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,
si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas,
si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas,
si sabes cómo se prepara un arroz,
si puedes preparar un almuerzo completo con postre,
si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar,
si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio,
si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo, sin una gota de maquillaje en el rostro...
estás en vía de extinción...eres una mujer exquisita!

Una mujer exquisita no es aquélla que más hombres tiene a sus pies,
sino aquélla que tiene uno sólo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo;
es aquélla que con tan sólo una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquélla que tiene más títulos, ni más cargos académicos.
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes...
y los que estamos fuera de foco somos los hombres);
sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquélla que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia,
es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un hombre...un hombre exquisito es aquél que valora a una mujer así.
Que se siente orgulloso de tenerla como compañera...
que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento...
que lucha a su lado compartiendo todos sus roles,
desde lavar platos y tender la ropa,
hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes...
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser "muy machas" nos llevan gran recorrido...
¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el "regalo" solamente por la vistosidad de su empaque!
Tonto y mil veces tonto el hombre que come "basura" en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa.

Autor: Gabriel García Marquez